miércoles, 21 de julio de 2010

Puerta de embarque

Queda casi media hora para despegar
y escribo gracias a la tinta extraña
que brota de un Pilot rojo corroído por el tiempo.

Acabo de comprar una botella de whisky de diez años,
no sé que pinta tendrá pero no es demasiado caro,
y un cartón de Winston sin impuestos.

No sé, es raro,
tengo la sensación de haber viajado toda la vida,
todavía no hay nadie en la puerta de embarque.

Inglés de vertedero

I don't understand your pride,
but I like it,
I don't understand why you aren't hungry
when it's time to supper together.

And finally we spent the night in a dirty bar,
drinking some beer until the barman goes home.

I don't care.

But I don't understand why I can touch the moon with my eyes
and I could became to fly through the window of my room
every time that I remember you.

Now I want to sleep at any cloud in the sky
and dream far away
at only 1400 km from there.

Grassmarket

Las gaviotas aterrizan en el tejado del pub
y no sé cuanto dinero me queda
en el bolsillo izquierdo del pantalón.

El olor a callejón,
permanece en las calles céntricas
del casco antiguo de Edinburgo.

Alguien se sienta a mi lado
y está observando lo que escribo;
puede que cuando llegue a esta parte,
aparte la mirada y se dé por aludido.

Despedida celta

Que el camino salga a tu encuentro,
que la luz brille siempre en tu frente,
que el viento sople siempre en tu espalda,
que la lluvia moje siempre tus campos en tu ausencia.

Y hasta que volvamos a encontrarnos,
que los dioses te tengan en la palma de su mano

El final

Estoy en casa esperando malas noticias de un hospital,
no sé como explicarle a mi hermana pequeña que hay un final
cuando el brillo de los ojos de su abuelo se extinga.

Desde mi cuarto,
ella y yo, nos aproximamos a los márgenes del sufrimiento,
mirándonos como si fuéramos dos pájaros a punto de ser abatidos
en la cuerda de tender de nuestra incertidumbre.

Tampoco sabemos por qué se alteran
dentro del pecho las pulsaciones,
ni por qué duelen las respiraciones profundas,
ni por qué no hay manual de instrucciones a sus preguntas.

Sus lágrimas son peores que el fin del mundo.

Hasta que oímos las llaves de mi madre abriendo la puerta
y al llegar a la habitación,
saluda negando con la cabeza.

Era el final.

906

Cualquier madrugada del sábado es válida
para llegar a casa rodando por el pasillo
y encender la tele a ver si ponen
alguna película buena en el canal local.

El pedal consiguió que me embobara
en un concurso absurdo de llamadas telefónicas.

No recuerdo cuantos miles de euros
ofrecía la presentadora del escote
al primero que dijera un nombre de mujer
que no tuviera en sus letras ninguna "a".

Y aunque no sabía los dedos que tenía en cada mano,
sí que me acordé de ti
y llamé como un idiota para ver si entraba en antena,
pero las líneas estaban ocupadas.

Imagino que como tú.

Neverland

En unos días se pondrá a subasta,
entre otros enseres,
la cámara hiperbárica de Peter Pan;
y el tren que atravesaba los jardines
de Neverland.

Y bajo el suelo,
los gusanos perderán el apetito
a la hora de hincarle el diente
a la piel, ya incolora,
del rey del pop.