Las gaviotas aterrizan en el tejado del pub
y no sé cuanto dinero me queda
en el bolsillo izquierdo del pantalón.
El olor a callejón,
permanece en las calles céntricas
del casco antiguo de Edinburgo.
Alguien se sienta a mi lado
y está observando lo que escribo;
puede que cuando llegue a esta parte,
aparte la mirada y se dé por aludido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario