Se acaba de caer de la bici,
se ha dejado las rodillas en el suelo del paseo;
y su madre corre hacia ella dando vocinazos
pero la recoge una hippie esquelética
que tiene un puesto de collares
justo delante de dónde se acaba de caer.
Y alguien se está ahogando,
alguien se está pelando la espalda anglosajona
en una de las tumbonas que hay en la orilla;
y yo,
mientras tanto,
me enciendo un cigarro
y apuro el último trago de mojito
viéndolo todo desde la terraza.
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