Algunos de ellos, como yo,
cruzaron fronteras
siguiendo la estela de tus pies descalzos
en la orilla;
y hoy me cuentas que el deseo
sólo es cuestión de perspectiva.
Te miro incrédulo.
Y me confirmas que mientes fatal
esbozando media sonrisa cómplice;
está claro
que esa modestia gris no conjunta
con el rojo de los labios
que me ofreces otra vez.
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